El 31 de enero de 2026, en el tributo a Yeison Jiménez en el Estadio El Campín, Eventos Sírvalo Pues necesitaba algo que no existía: que el homenajeado apareciera cantando con su banda, en tiempo real, como una presencia y no como un recuerdo. Hubo doce días.
Se construyó el avatar, se produjeron dos canciones completas y se entregaron listas para que la banda tocara con él como si estuviera ahí. El estadio no lo vio venir. Al día siguiente lo contaron El Tiempo, Semana, Infobae, Publimetro y Noticias RCN; semanas después, la banda volvió a escena con una tercera canción del mismo avatar.
Lo que hizo que funcionara esa noche es lo mismo en cualquier escenario, del tamaño que sea: decidir qué debe ver el público desde la última fila, en qué segundo y para qué.